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martes, 14 de agosto de 2018

Teatro: Lo Salvaje

Laila Duschatzky en el personaje de Sofía junto a Clementina, interpretada por Martina Iglesias

"Existió un tiempo en que Sofía tuvo una familia" es la frase con la que inicia la sinopsis que presenta Lo Salvaje, una obra con autoría de la dramaturga peruana Mariana Silva Yrigoyen y la dirección del argentino Nacho Ciatti, que formó parte del Festival Internacional de Dramaturgia y que ya desde el 9 de junio se puede ver todos los sábados a las 22:30 hs en Espacio Callejón (Humahuaca 3759, CABA). Ésta es la puerta de entrada a un guión muy interesante y que interactúa con el público desde varios puntos de la puesta en escena y de la historia que narra.
  El personaje de Sofía, encarnado por Laila Duschatzky, lleva al público a través de sus recuerdos, deseos y expectativas de realizar una vida familiar, desarrollando así una obra que por lo interesante y cargado de contenido envuelve la atención del espectador, que ata los cabos sueltos con los que juega el guión. Pero ese proyecto de vida choca con la indefinición y el egoísmo de su novio, que se debate entre sus sueños de encontrarse en un trabajo que lo realice, sus intereses difusos en la pareja y el rol de padre de la pequeña Clementina, en la muy buena actuación de Martina Iglesias.
  La convivencia de esta familia ensamblada es al principio difícil, pero de a poco Sofía y Clementina desarrollan un vínculo maternal a pesar de los conflictos que su novio y padre, respectivamente, interpretado por Francisco Donovan, genera al llevar a cabo una conducta laboral arriesgada, dejando un trabajo por la expectativa de otro mejor. La obra aborda, en un contexto donde se debatió la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, rechazada recientemente la media sanción de Senadores, la elección de maternidad como proyecto de vida. Es Sofía quien elije querer ser madre, querer transitar un embarazo, y que entra en conflicto con la indecisión de su pareja, además de los obstáculos de una vida profesional demandante.
  El guión interactúa con el escenario donde se realiza la obra de una forma muy interesante: el espectador puede pensar sin perderse que se confunde entre anacronismos y alucinaciones de la protagonista, pero sin embargo son las mismas escenas y las luces del escenario, protagonistas tácitas, las que orientan en cada circunstancia al espectador, que termina arribando hacia donde la obra astutamente lo lleva.


Ficha técnica
Autoría: Mariana Silva Yrigoyen
Actúan: Martina Iglesias, Laila Duschatzky, Francisco Donovan
Escenografía e Iluminación: Santiago Badillo
Vestuario: Gisela Mancuso
Asistencia de vestuario: Carolina Boverini
Música y Diseño sonoro: Patricia Casares
Fotografía en gráfica: Nacho Iasparra
Asistencia de Dirección: Florencia Zothner Ciatti
Dirección: Nacho Ciatti
Esta pieza es una coproducción entre Festival Internacional de Dramaturgia, Teatro Plaza, Espacio
Callejón, Plataforma Fluorescente.

viernes, 25 de mayo de 2018

Teatro: Vil Metal

Los protagonistas de Vil Metal: Ana Clara Schauffele, Federico Mivervini y Marcelo Saltal, con dirección de Maxi Rofrano

Si todo tuviera que cambiar en una noche, seguramente el momento previo y la impresión posterior serían la de una tormenta tropical que aparece de la nada y que luego de haber terminado deja una calma enrarecida entre el caos que causó. Y así podríamos hablar de Vil Metal, que bajo la dirección de Maxi Rofrano nos lleva a una casa del conurbano, hogar de una pareja joven con un hijo bebé y en una noche tan particular para todas las casas argentinas como es la del 24 de diciembre, plena fiesta por la navidad.
  La obra pone sobre la mesa más de una problemática concreta y actual: el sentimiento de estar estancado en una situación, sin posibilidades de progresar, y el hasta dónde uno se arriesgaría para poder cumplir un sueño que lo saque de esa situación. Así es como Sil y Rama, interpretados por Ana Clara Schauffele y Federico Minervini, desarrollan esa tormenta en el living de su casa: los sueños y las decepciones de una realidad que ninguno imaginó hace que ambos se planteen irse del hogar en busca de un futuro mejor, de buscar la realización de sus sueños.
  Las actuaciones nos convencen e introducen en el contexto: Sil y Rama están frustrados, cargan con un pasado y el presente los abruma. En la noche de navidad ambos ya tienen decidido qué van a hacer con su futuro, y esa resolución es irse del hogar. La intervención de Mono, amigo de Rama interpretado por Marcelo Saltal, ayuda a los protagonistas a explicarse, es un interlocutor entre el pasado de los personajes, el presente y lo que podría ser el futuro inmediato.
  La obra divierte, hace reír, pero también deja al público reflexivo. ¿Qué habrá sido de esa tormenta? Pueden descubrirlo los sábados a las 23 horas en el Teatro Vera Vera, ubicado en Vera 108(Villa Crespo).

jueves, 3 de mayo de 2018

Teatro: Madre Amadísima

Viajar de Buenos Aires a Andalucía de fines del siglo XX consta de ir a una sala de teatro en la Avnida Corrientes y, escalera de por medio, presenciar cómo un hombre en la soledad del escenario y el señalamiento de las luces nos habla con un impecable acento andaluz. Pero este hombre no sólo nos transporta con el acento, sino que nos representa un pedazo de la región española: viste a una virgen para para las procesiones de Semana Santa(junto con las ferias de abril, la Semana Santa modifica totalmente la rutina de toda España), asume la impronta del carácter andaluz y nos relata una vida con una familia y una historia que son las que muchos andaluces quizá hayan vivido durante el siglo pasado.
  "Madre Amadísima es más que una obra de teatro, y uno de los factores por los que trasciende esa instancia es la excelente actuación de Oscar Giménez, que nos hace adentrarnos en el relato testimonial de un homosexual y su juventud durante y en los últimos años de la dictadura de Francisco Franco.
  En un siglo donde la homosexualidad fue explícitamente ilegal bajo la Ley de Vagos y Maleantes de 1954, incluyéndola en la delincuencia, y que posteriormente, en 1970, bajo la "ley de peligrosidad y rehabilitación social" asignó a instituciones de salud mental la nefasta tarea de "tratar y curar la homosexualidad", Oscar Giménez se pone en la piel de Alfredito, un andaluz homosexual de familia humilde de pueblo, y nos narra los recuerdos de su personaje a lo largo de su vida: la relación con sus padres, su sexualidad, la discriminación de la que fue víctima y el contexto español de aquella época.
  Mientras en su labor de modista viste a la Virgen para las procesiones de la Semana Santa, Alfredito habla de su madre, una mujer cojonuda - de carácter - y de la conflitiva relación entre él y su padre. Pero lo que hace que la historia sea realmente un testimonio es la credibilidad que Oscar Giménez logra con el personaje: un acento andaluz impecable y un amaneramiento creíble, no exagerado.
  El guión es muy rico en contenido. Alfredito no sólo se descubre, sino que cuestiona; cuestiona el bien y el mal, cuestiona la institución de la iglesia, a sus integrantes y los conceptos que ésta lleva como valores. Desde la niñez, nos muestra su relación con los demás niños y cómo descubre su sexualidad, al mismo tiempo que también nos muestra el sometimiento de tener que esconderse, la situación de homosexuales formando matrimonios heterosexuales para cumplir con la idea de normalidad y rectitud moral.
  Con el pasar de los años recorremos el relato en primera persona de Alfredito su paso por el servicio militar, el trato a los homosexuales, la muerte de Franco, la transición a la adultez y las ganas de poder hacer su vida y poder enamorarse apostando a una relación pese a la discriminación de parte del Estado y la sociedad, la búsqueda de un lugar donde ser aceptado y el choque con los partidos políticos de la época.
  "Madre Amadísima" lleva a los espectadores a la España de Franco, a la Andalucía de la segunda mitad del siglo XX y nos provee de un testimonio artístico que, como si fuera un retrato, nos exhibe una de las varias facetas del franquismo y su huella.


Pueden presenciar el espectáculo todos los miércoles a las 20:30 en el Teatro Buenos Aires, Rodríguez Peña 411(esquina Avenida Corrientes).