Viajar de Buenos Aires a Andalucía de fines del siglo XX consta de ir a una sala de teatro en la Avnida Corrientes y, escalera de por medio, presenciar cómo un hombre en la soledad del escenario y el señalamiento de las luces nos habla con un impecable acento andaluz. Pero este hombre no sólo nos transporta con el acento, sino que nos representa un pedazo de la región española: viste a una virgen para para las procesiones de Semana Santa(junto con las ferias de abril, la Semana Santa modifica totalmente la rutina de toda España), asume la impronta del carácter andaluz y nos relata una vida con una familia y una historia que son las que muchos andaluces quizá hayan vivido durante el siglo pasado.
"Madre Amadísima es más que una obra de teatro, y uno de los factores por los que trasciende esa instancia es la excelente actuación de Oscar Giménez, que nos hace adentrarnos en el relato testimonial de un homosexual y su juventud durante y en los últimos años de la dictadura de Francisco Franco.
En un siglo donde la homosexualidad fue explícitamente ilegal bajo la Ley de Vagos y Maleantes de 1954, incluyéndola en la delincuencia, y que posteriormente, en 1970, bajo la "ley de peligrosidad y rehabilitación social" asignó a instituciones de salud mental la nefasta tarea de "tratar y curar la homosexualidad", Oscar Giménez se pone en la piel de Alfredito, un andaluz homosexual de familia humilde de pueblo, y nos narra los recuerdos de su personaje a lo largo de su vida: la relación con sus padres, su sexualidad, la discriminación de la que fue víctima y el contexto español de aquella época.
Mientras en su labor de modista viste a la Virgen para las procesiones de la Semana Santa, Alfredito habla de su madre, una mujer cojonuda - de carácter - y de la conflitiva relación entre él y su padre. Pero lo que hace que la historia sea realmente un testimonio es la credibilidad que Oscar Giménez logra con el personaje: un acento andaluz impecable y un amaneramiento creíble, no exagerado.
El guión es muy rico en contenido. Alfredito no sólo se descubre, sino que cuestiona; cuestiona el bien y el mal, cuestiona la institución de la iglesia, a sus integrantes y los conceptos que ésta lleva como valores. Desde la niñez, nos muestra su relación con los demás niños y cómo descubre su sexualidad, al mismo tiempo que también nos muestra el sometimiento de tener que esconderse, la situación de homosexuales formando matrimonios heterosexuales para cumplir con la idea de normalidad y rectitud moral.
Con el pasar de los años recorremos el relato en primera persona de Alfredito su paso por el servicio militar, el trato a los homosexuales, la muerte de Franco, la transición a la adultez y las ganas de poder hacer su vida y poder enamorarse apostando a una relación pese a la discriminación de parte del Estado y la sociedad, la búsqueda de un lugar donde ser aceptado y el choque con los partidos políticos de la época.
"Madre Amadísima" lleva a los espectadores a la España de Franco, a la Andalucía de la segunda mitad del siglo XX y nos provee de un testimonio artístico que, como si fuera un retrato, nos exhibe una de las varias facetas del franquismo y su huella.
Pueden presenciar el espectáculo todos los miércoles a las 20:30 en el Teatro Buenos Aires, Rodríguez Peña 411(esquina Avenida Corrientes).
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